Cuando nos compramos una vivienda o decidimos cambiar de compañía, la tendencia natural es buscar la opción más económica o delegar la decisión en la póliza que nos propone el banco al firmar la hipoteca. Sin embargo, tras más de dos décadas gestionando partes de siniestros, puedo afirmar que la mayoría de los problemas graves con las aseguradoras no surgen por la «tacañería» de las compañías, sino por haber cometido ciertos errores al contratar seguro de hogar. Un error en la declaración de datos puede suponer la diferencia entre recuperar el valor de tus bienes o enfrentarte a una indemnización recortada a la mitad, o incluso inexistente.
En el sector asegurador existe una máxima: el valor del seguro se demuestra en el momento del siniestro. Para evitar sorpresas desagradables cuando la cocina se inunde o sufras un robo en casa, es fundamental conocer las trampas más habituales que cometemos al cumplimentar una póliza y cómo reaccionan los peritos y tramitadores en la práctica diaria.
El infraseguro: el error más destructivo y extendido
El infraseguro se produce cuando declaramos un valor de los bienes (tanto del continente como del contenido) inferior a su valor real de reconstrucción o reposición. El motivo suele ser el deseo de pagar una prima anual más baja, pero las consecuencias tras un siniestro grave son devastadoras debido a la aplicación de la regla proporcional.
¿Cómo funciona la regla proporcional en la práctica?
Imaginemos que el coste real de reconstruir tu vivienda en caso de incendio total es de 200.000 euros (esto es el continente), pero para ahorrar en la póliza declaras que el continente es de 100.000 euros. Estás asegurando la casa al 50% de su valor. Si sufres un incendio parcial en la cocina que causa daños valorados por el perito en 10.000 euros, la compañía no te pagará esos 10.000 euros. Aplicando la regla proporcional, te indemnizará únicamente con el 50% del daño sufrido, es decir, 5.000 euros. Tú tendrás que asumir los otros 5.000 de tu bolsillo.
- Continente: No equivale al precio de mercado de la vivienda (que incluye el valor del suelo, el cual no se quema ni desaparece). Debe calcularse en base a los metros cuadrados construidos multiplicados por el coste de reconstrucción medio de la zona.
- Contenido: Comprende los muebles, electrodomésticos, ropa, aparatos electrónicos y enseres personales. La gente tiende a valorar su contenido «a ojo» y a la baja, olvidando que reponer toda la ropa de una familia, los utensilios de cocina y los muebles de golpe costaría decenas de miles de euros.
Tenemos publicada una guía para que sea más fácil saber que has acertado: Cómo calcular correctamente el valor del continente en tu seguro de hogar
Declarar medidas de seguridad que no existen o no se usan
Otro de los errores al contratar seguro de hogar más frecuentes es marcar casillas de seguridad para reducir el coste de la prima sin que dichas medidas se correspondan con la realidad de la vivienda. Esto suele ocurrir con:
- La presencia de puerta blindada o acorazada.
- La existencia de rejas en las ventanas de plantas bajas.
- Tener una alarma conectada a una central receptora de alarmas (CRA).
Si declaras que dispones de una alarma conectada para beneficiarte de un descuento y sufres un robo mientras la alarma estaba desconectada, rota o si directamente era ficticia, la aseguradora aplicará la regla de equidad.
Esto significa que reducirá la indemnización en la misma proporción que la diferencia entre la prima que pagaste y la que deberías haber pagado de haber declarado el riesgo real. En los casos más flagrantes de dolo o engaño manifiesto, la compañía puede rehusar el siniestro por completo, amparándose en la Ley de Contrato de Seguro.
Confundir las obligaciones de propietarios e inquilinos
Es muy habitual que un inquilino piense que no necesita contratar un seguro porque «el casero ya tiene el suyo». Al mismo tiempo, muchos propietarios que alquilan su vivienda cometen el error de mantener el seguro de hogar estándar que tenían cuando vivían allí.
En la práctica, el seguro del propietario suele cubrir únicamente el continente y, como mucho, el mobiliario de su propiedad (contenido del arrendador). Sin embargo, este seguro no cubrirá los bienes personales del inquilino (su ordenador, su ropa, su televisión). Además, si el inquilino provoca un siniestro por negligencia (como dejarse un grifo abierto), la compañía del propietario podría pagar los daños al edificio y luego reclamar judicialmente el importe al inquilino si este no dispone de una cobertura de Responsabilidad Civil familiar o de inquilino.
Para evitar conflictos de este tipo, resulta muy útil revisar detalladamente qué coberturas específicas necesitamos según nuestro rol en la vivienda. Puedes ampliar información sobre cómo estructurar correctamente las pólizas según cada perfil indicando en la solicitud de presupuesto del seguro de hogar el uso de vivienda, propietario o inquilino.
Omitir las joyas y objetos de valor especial
La mayoría de los seguros de hogar incluyen de forma estándar una cobertura limitada para el robo de contenido general, pero imponen límites estrictos y muy bajos para las joyas, obras de arte, instrumentos musicales caros o equipos tecnológicos de alta gama. Generalmente, las pólizas consideran «joyas» u «objetos de valor especial» a aquellos que superan un valor unitario determinado (por ejemplo, 1.500 o 3.000 euros, según la compañía).
Si sufres un robo y sustraen un reloj valorado en 5.000 euros que no estaba expresamente declarado de forma individual en las condiciones particulares de la póliza, la compañía aplicará el límite máximo por objeto establecido en el contrato, que suele ser muy inferior.
Dentro de los errores al contratar seguro de hogar es crítico no realizar un inventario fotográfico y conservar las facturas de compra de estos bienes de valor antes de firmar el contrato.
CONSEJO EXPERTO: Una fotografía reciente en la que se retrataban unos familiares en una vivienda sirvió para demostrar la preexistencia de un cuadro, que finalmente se indemnizó al asegurado.
Diferencias clave: lo que cubre la póliza frente a lo que genera controversia
Para entender el alcance real de un seguro, debemos distinguir claramente entre lo que suele estar garantizado y lo que suele generar fricciones con el perito tras un siniestro:
Lo que normalmente está cubierto
- Daños por agua causados por la rotura accidental de tuberías propias o de vecinos.
- Incendios, explosiones y caídas de rayos.
- Robo con fuerza en las cosas dentro de la vivienda (forzar una cerradura o romper una ventana).
- Responsabilidad Civil por daños causados a terceros (por ejemplo, goteras que afectan al piso de abajo).
Lo que depende de las coberturas opcionales contratadas
- El hurto (sustracción de bienes sin que medie violencia ni fuerza en las cosas, por ejemplo, si dejas la puerta abierta y entran a robar).
- Los daños estéticos (si se rompen tres azulejos de la cocina y no hay recambio, esta cobertura cubre el coste de cambiar todos los azulejos de la estancia para mantener la uniformidad visual).
- El atasco de tuberías sin que existan daños materiales directos por agua.
Exclusiones habituales
- Daños provocados por la falta de mantenimiento o el desgaste natural de las instalaciones (como el deterioro de las juntas de la silicona de la bañera, que suele generar filtraciones no cubiertas).
- Siniestros extraordinarios causados por inundaciones generales, terremotos o tempestades ciclónicas atípicas, los cuales son competencia del Consorcio de Compensación de Seguros en España (siempre que se tenga una póliza de seguro de hogar vigente y al corriente de pago).
Recuerda que disponer del asesoramiento de un agente o agencia de seguros registrado en la Dirección General de Seguros durante la contratación de tu póliza de hogar te ayudará a evitar errores al contratar seguro de hogar, asegurando que los capitales declarados coincidan con la realidad y garantizando una defensa profesional y cercana junto a la aseguradora cuando las cosas se compliquen.



