La relación entre el seguro de hogar y reformas o las modificaciones que vamos a realizar en la vivienda.
No comunicar estos cambios o no entender cómo funcionan las coberturas durante un proceso de obra es un error frecuente y costoso que puede cometer un propietario.
Una reforma no es simplemente un cambio estético. Para el asegurador, una obra representa una alteración del riesgo asegurado y, una vez finalizada, una modificación del valor de los bienes que protegemos. Ignorar este hecho puede dejarnos sin cobertura ante un siniestro grave o aplicar cláusulas que reduzcan drásticamente la indemnización que deberíamos recibir.
¿Por qué debes avisar a tu aseguradora antes de iniciar las obras?
La Ley de Contrato de Seguro en España establece que el tomador del seguro tiene el deber de comunicar al asegurador todas las circunstancias que agraven el riesgo y que sean de tal naturaleza que, si hubieran sido conocidas por este en el momento de la firma, no habría celebrado el contrato o lo habría hecho en condiciones más gravosas.
Durante el tiempo que dura una reforma, el riesgo de que ocurra un siniestro (un incendio por una chispa de soldadura, una inundación por la rotura de una tubería principal) se multiplica.
Por lo tanto, la primera regla de oro es la transparencia. Dependiendo del tipo de obra, la aseguradora reaccionará de diferentes maneras:
- Obras menores o estéticas: Pintar las paredes, cambiar las puertas interiores o sustituir el suelo de tarima no suelen requerir una declaración formal de agravación del riesgo, aunque siempre es recomendable consultar con tu mediador.
- Obras mayores o estructurales: Si vas a tirar tabiques, modificar elementos de carga, cambiar toda la instalación eléctrica o de fontanería, o alterar la fachada, es obligatorio comunicarlo por escrito a la compañía de seguros antes de que entre el primer operario por la puerta.
Si no lo haces y ocurre un siniestro grave durante los trabajos, la aseguradora podría acogerse a la regla de equidad o, en los casos más extremos donde se demuestre mala fe o negligencia grave, rechazar por completo el siniestro alegando una ocultación maliciosa de la agravación del riesgo.
La diferencia clave: Continente, contenido e infraseguro tras la reforma
Una vez terminada la obra, el valor real de tu casa ya no es el mismo.
Si has invertido 30.000 euros en reformar la cocina y baño con materiales de mayor calidad, el coste de reconstrucción de tu vivienda (el continente) ha aumentado.
Si no actualizas este valor en las condiciones de tu póliza, estarás cayendo directamente en una situación de infraseguro.
El infraseguro se produce cuando el valor asegurado en la póliza es inferior al valor real del objeto protegido. En caso de siniestro (por ejemplo, un incendio que afecte a la cocina recién reformada), la compañía aplicará la regla proporcional.
Esto significa que si tenías asegurado solo el 70% del valor real de la vivienda, la aseguradora solo pagará el 70% de los daños sufridos.
Para evitar este escenario, es fundamental calcular el continente de la vivienda de forma precisa tras finalizar cualquier mejora significativa.
¿Qué cubre realmente tu seguro de hogar durante la obra?
Existe la falsa creencia de que el seguro de hogar lo cubre todo, pase lo que pase dentro de las cuatro paredes de la vivienda. Esto no es así cuando hay andamios y herramientas de por medio. Es necesario diferenciar con precisión quirúrgica qué podemos esperar de nuestra póliza:
Lo que normalmente cubre
La mayoría de pólizas multirriesgo de hogar estándar mantienen activas sus coberturas básicas frente a incendios de origen ajeno a la obra, daños por fenómenos atmosféricos o daños por agua que no estén relacionados con las zonas que se están manipulando en la reforma.
Lo que depende de las condiciones contratadas
La cobertura de Responsabilidad Civil (RC) para «obras menores» suele estar incluida en las pólizas de calidad, pero siempre limitada a un presupuesto máximo de obra (que suele rondar entre los 15.000 y los 30.000 euros según la compañía) y siempre que no afecte a elementos estructurales de la vivienda o del edificio. Si tu reforma supera ese límite, la RC de tu póliza de hogar no responderá ante daños causados a vecinos.
Exclusiones habituales
Se excluyen sistemáticamente los daños propios causados por los operarios de la reforma.
También los defectos de construcción o de instalación, y los robos de materiales de obra o herramientas en la vivienda mientras duren los trabajos.
Tampoco cubrirá los accidentes laborales que puedan sufrir los trabajadores dentro de tu casa; esa responsabilidad recae sobre la legislación de prevención de riesgos laborales y los seguros obligatorios de la empresa constructora.
Los errores más habituales que cometen los asegurados
En el día a día de mi profesión, me encuentro con situaciones dramáticas que podrían haberse evitado fácilmente. Estos son los errores más recurrentes:
- No exigir el seguro de Responsabilidad Civil al contratista: Muchas personas contratan a profesionales autónomos o empresas de reformas basándose únicamente en el precio, sin exigir una copia de su póliza de Responsabilidad Civil en vigor y el último recibo de pago de la misma. Si causan un daño estructural al edificio, las consecuencias económicas para el propietario de la vivienda pueden ser devastadoras.
- Confundir la RC de la comunidad de propietarios con la privada: Pensar que si la obra daña una zona común (como el ascensor o el portal al subir materiales), el seguro de la comunidad se hará cargo de los costes de reparación sin reclamar al causante o al propietario de la vivienda que realiza la reforma.
- No solicitar la licencia municipal de obras correspondiente: En caso de un siniestro grave derivado de una reforma que carecía de la licencia de obra obligatoria (sea menor o mayor), las compañías aseguradoras pueden negarse a dar cobertura alegando que se ha cometido una ilegalidad urbanística que incrementó el riesgo de forma no declarada.
Pasos a seguir desde que planificas la reforma hasta que termina
Para asegurar tu tranquilidad y evitar sorpresas desagradables con tu póliza de seguros, te recomiendo seguir este protocolo estricto:
Paso 1: Notifica a tu mediador o aseguradora. Antes de firmar nada con la empresa de reformas, explica detalladamente qué vas a hacer, cuál es el presupuesto estimado y la duración prevista de los trabajos. Ellos te indicarán si es necesario hacer un suplemento temporal en la póliza o si la obra queda cubierta dentro de las condiciones actuales.
Paso 2: Solicita la documentación al contratista. Exige por escrito la póliza de Responsabilidad Civil de la empresa de reformas. Asegúrate de que el límite de cobertura sea suficiente (un mínimo de 300.000 euros para reformas estándar) y de que esté al corriente de pago.
Paso 3: Documenta todo el proceso. Haz fotografías detalladas de la vivienda antes de empezar las obras, especialmente de los techos y paredes colindantes con los vecinos, por si surgen reclamaciones posteriores por supuestas grietas o humedades.
Paso 4: Actualiza la póliza al finalizar. Una vez que la reforma esté terminada y los operarios se hayan ido, vuelve a ponerte en contacto con tu mediador. Facilita el importe real final invertido y las nuevas características de la vivienda para ajustar los capitales de continente y contenido.
Documentación imprescindible que debes conservar
Si ocurre un siniestro durante o después de la reforma, la compañía aseguradora enviará a un perito, que evaluará daños y causas del suceso.
En ese momento, la documentación que tengas en tu poder será tu mejor defensa. Debes guardar celosamente:
- El proyecto de obra firmado por el técnico (si la envergadura de la reforma lo requería) y la licencia de obras concedida por el ayuntamiento.
- El contrato de obra detallado con la empresa de reformas donde se especifiquen las medidas de seguridad y los plazos.
- Facturas detalladas de todos los materiales, electrodomésticos, sanitarios y trabajos realizados. Las facturas son la prueba indiscutible del valor real de los bienes que pretendes asegurar o reclamar.
- Copia de las transferencias bancarias que demuestren el pago de dichas facturas. Evita siempre los pagos en efectivo sin soporte documental.
- El documento de recepción o fin de obra firmado por ambas partes, donde conste que los trabajos han concluido satisfactoriamente.
Proteger tu patrimonio no consiste únicamente en pagar puntualmente el recibo, sino en mantener el contrato adaptado a la realidad física de tu propiedad.
Dedicar unos minutos a gestionar correctamente tu seguro antes de iniciar una reforma te ahorrará un dolor de cabeza y miles de euros en caso de imprevistos.



